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  • En redes sociales, uno es quien te sigue…👍

    Hace muchos años atrás, cuando cree mi cuenta en twitter, @abarros me dijo: «en redes sociales uno es quien te sigue» y pensé «no soy nadie«. Hoy 28/01/2019 en Twitter él es 5.018 seguidores y yo 111 seguidores en 9 años.  Por cierto, felicitaciones Alejandro.

    Y siguiendo con mi reflexión, con esta tasa de crecimiento de 12 seguidores al año que he logrado sin esfuerzo alguno, creo no llegaré muy lejos con esta corazonada de hacerme blogger y menos vivir de ello. Por lo tanto, tendré que ponerle un poco de profesionalismo al emprendimiento y escribir al final de cada uno de mis textos:

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    Y dime, ¿quien eres en redes sociales?

  • ¿Acampemos? Recordando el agradecimiento

    Anoche me levanté a las 5 de la madrugada a buscar un remedio que tenía en el auto. Me puse unas hawaianas, porque por alguna razón desconocida mis pantuflas no estaban y sobre el pijama, mi polerón Kido (https://goo.gl/images/DWR4dR) de esos que solo venden en Pucón – que son como ponerse una oveja encima.

    Era de noche, el cielo estaba cubierto por la vaguada costera y el patio tenía ese olor a rocío sobre tierra y pasto tan característico de los campamentos por la noche. En dónde la carpa se humedece por fuera mientras uno dentro se siente protegido y abrigado.

    Y en ese momento pasé de la noche a la mañana en mis recuerdos y recordé un té caliente que me sirvió Luis en un campamento de Hornopiren (https://g.co/kgs/jfLWxS) una mañana muy fría de verano sureño, con suelo de tierra y rio y paredes de rocío y hierba y el olor a madera quemada de la caldera del lugar que nos aprovisionaba de agua caliente.

    Manos frías calentándose en la taza, un buen gorro de lana, calcetines y zapatos de invierno y al menos 3 capas protegiendo la integridad física de toda la familia. El olor característico a tierra húmeda, el aire puro que entra y enfría tu nariz y la pone roja, el sonido permanente del río, el sabor del agua hervida fuera de casa, el pan amasado, el queso y/o la mermelada de los alrededores en un comedor rústico, básico, equipado o improvisado, pero de campamento al fin y al cabo. Y todo sabe más rico que en casa y todo se agradece desde lo más profundo de nuestro ser.

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  • México: lenguaje, comida y tradiciones

    México: lenguaje, comida y tradiciones

    Cuando mi hermana regresó a vivir a Chile después de 17 años en México, nos empapó de una cultura de la que no paraba de hablar y practicar a diario con mucho cariño y agradecimiento.

    En ese tiempo yo tenía una hija de 3 años que por un viaje de trabajo tuve que dejar con su tía un par de semanas, tiempo suficiente para que se transformara en su regalona y en una exponente del español mexicano. Gustaba del color «rosa» (no rosado), asistía a la «guardería» (no al jardín), era «consentida» (no regalona), decía «que guapo»(no que mino), dormía en su «cuarto» (no en su pieza) y me pasaba el «periódico» en vez del diario los fines de semana.

    Al menos no decía «mande» ni «ahorita» que mi hermana prohibió utilizar a sus hijos, porque siempre lo encontró demasiado servicial. Pero eso no fue todo, tiempo después mi hermana vivió con nostras alrededor de un año y compartió «cuarto» con mi hija, lo que la llevó a conocer la teleserie de Lucerito: «Soy tu Dueña». Que hoy 8 años más tarde, están transmitiendo en www.tvn.cl, con la súper estrella mexicana recién salida del upgrade quirúrgico, rodeada de personajes variopintos algunos con poca ropa, que se pasean o hacen que trabajan en las «haciendas» o duermen una que otra siesta fogosa con la «malvada» o el «malvado» de la novela. Y no es que yo sea pacata, pero a modo de anécdota les cuento que en ese periodo mi hija me preguntó – ¿Mamá, los pololos duermen desnudos? No recuerdo que le respondí,  solo recuerdo mi tremenda impresión y el auto-convencimiento reforzado de que las teleseries son malas para los niños.

    Pero aparte de esos detalles, reconozco que fue una buena época porque conocimos los «chilaquiles», el «mole», la «tinga de pollo» y los «huevos estrellados», que mi hermana cocinaba para nosotras y los amigos más cercanos. Cuando fui a México después de esta experiencia culinaria llegué a probar los «tacos al pastor» de los que mi hermana y sus hijos siempre hablaban, los que imaginaba en grandes tortillas de trigo y me encontré con que eran pequeñitos, de maíz, los vendían de a tres unidades , rellenos con carne de cordero, cebolla picada y cilantro, jugo de limón y ajíes a gusto. Realmente eran una delicia!

    También quise validar lo que mi hermana nos había preparado en Chile y sacó 10 puntos en todo. En Chile tenemos la fortuna de que venden todos los ingredientes para preparar los más ricos y auténticos platos de comida Mexicana en muchos supermercados.

    En cada celebración o evento importante, mi hermana se ponía nostálgica y nos enseñaba de las tradiciones Mexicanas y trataba de incorporarlas en nuestras costumbres o bien nos contaba las aventuras de mis sobrinos. Una nostalgia llena de bonitos recuerdos y alegría.

    • En navidad (24 de diciembre) se realiza una cena familiar y en la Pascua de Reyes (6 de enero) se corta la Trenza de Reyes y se entregan regalos a los niños. Mis sobrinos chilenos, exigían regalos en ambas fechas.
    • Cuando se acerca la fecha del Día de Muertos en cada hogar se monta un altar con fotos de sus difuntos, los que se acompañan con lo que más les gustaba, sus cosas, la comida, en general cosas significativas. Se adorna el altar con la flor tradicional llamada cempazuchitl y con imágenes religiosas. Es tradición también el Día de Muertos pintarse el rostro de calavera o   bien de Catrina o  Xibalba (chibalba) y los más arraigados a la tradición junto al altar o en el cementerio cenan junto a sus muertos.

    Tiempo después, al ver las películas «El libro de la vida» y «Coco» nos quedaron a todos en casa mucho más claras las costumbres y creencias mexicanas: nuestros seres queridos estarán junto a nosotros mientras los llevemos en nuestros corazones y esta nueva manera de ver la vida nos ha ayudado como familia a sentirnos más reconfortados, por lo que este año hicimos un altar a la chilena en nuestra casa.

    No quiero que lloren cuando muera, quiero que se alegren, porque transitaré hacia otra vida que sé será buena.

    Continuará…

     

  • Sembrando Perspectivas

    Dibujo por Paula González

    Hace muchos años atrás, para un ramo de investigación de operaciones en la universidad, tuvimos que hacer una tarea en grupo que consistía en averiguar sobre las antenas de telefonía celular. Uno de nosotros se entrevistó con un ejecutivo de Bell South, compañía de telefonía celular en los 90´s, quien le explicó que cada antena cubría un área de manera hexagonal y su instalación se realizaba procurando la máxima cobertura.

    Con esa poca información, hicimos un informe que planteaba una función de minimización de traslapes, con la restricción de aplicarse en áreas hexagonales. Entregamos, expusimos y nos fue muy bien.

    Hoy casi 30 años después de haber hecho esa tarea me pregunto, ¿alguien habrá pensado o relacionado los hexágonos de las antenas celulares con el hogar de las abejas? Nosotros no, ni siquiera se nos pasó por la mente – supongo, ya que estoy hablado por todo el grupo. Pero sí recuerdo que me maravillé con la tecnología y con la cobertura hexagonal.

    ¿Los creadores de esa tecnología habrán evaluado las consecuencias medioambientales de implantarla? Hoy hay estudios que vinculan la muerte masiva de abejas con las antenas de telefonía celular, no siendo esa la única causa.

    ¿Por qué no nos hacemos las preguntas correctas antes de implementar soluciones para la vida? ¿Por qué no visualizamos los riesgos negativos donde importa – en nuestra casa, nuestro planeta, en nosotros mismos?

    En realidad a veces pienso que desde que empezó la industrialización, los seres humanos, nos hemos maravillado con los resultados y no pensamos en las consecuencias potenciales que podrían generarse.

    ¿Cuánta chatarra hemos tirado al espacio?

    Quizás antes pensábamos que la tierra era tan basta que era imposible dañarla, pues bien, estábamos equivocados y hoy pensamos lo mismo del universo y seguramente también estemos equivocados y las interacciones de esas chatarras flotantes con otras partículas del espacio nos traigan de regreso visitas inesperadas e indeseadas.

    Hoy es fácil encontrar publicaciones que vinculan avances y su efectos colaterales en todo orden con enfermedades en plantas, animales, humanos, la tierra. Todos seguramente hemos escuchado o leído acerca del calentamiento global, las fuentes de emisión de gases contaminantes, el mal uso de distintas fuentes de energía, consecuencias de su explotación, efectos por el uso de plásticos, el microondas, los pesticidas, alimentos industrializados, vegetales modificados, las redes inalámbricas, etc.

    No por nada en la película The Matrix (1999) el software -Agente Smith– dice que los humanos somos un virus, porque nos trasladamos a un área y nos multiplicamos y multiplicamos hasta consumir cada recurso natural existente y la única forma de sobrevivir es instalarse en otra área.

    Sin ir mas lejos ayer mi hija mayor me compartió esta publicación:

    twitter purowebeoo1

    Habiendo pruebas de que existe conciencia de nuestro mal comportamiento y de movimientos antídotos-preventivos de nuestra autodestrucción, lo que daría para una gran columna, los invito a reflexionar al respecto  y preguntarse: ¿Somos capaces de escapar de nosotros mismos y a la vez reencontrarnos con el lado de la naturaleza que nos invita a co-crear de manera armónica con nuestro entorno?

    Bienvenidos a sembrar esperanzas.

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  • El Comienzo

    El Comienzo

    Por más que me he propuesto escribir en el iPad y hacer mi blog en la Red, después de varias incursiones aisladas hoy con el apoyo de mi hija e ilustradora y toda mi familia creo que lo lograré.

    No sé si es normal, pero me paso todo el día pensando en las ideas que debo escribir, en lo que debo registrar y en lo que debo aprender y enseñar. No sé cuántos cuadernos, agendas y hojas sueltas tengo por ahí llenos de pensamientos, análisis, palabras sin sentido, historias a medias y desahogos desesperados, suficiente material como para escribir varios libros del interés al menos mío, para que me recuerden lo aprendido. Y por suerte, hoy descubrí que puedo dictar mis ideas al iPad y se escriben rápidamente, sin faltas de ortografía – que mala no la tengo pero siempre es perfectible – y de esa manera derribé el primero de los obstáculos de este proyecto: la latera tarea de digitar y editar mi material.

    Sin embargo, lo que más me aterra de escribir y hacer público este blog – no puedo ocultarlo y me da más tranquilidad compartirlo- es recibir críticas respecto de su contenido y sentirme vulnerable. Pero no puedo seguir negando mi naturaleza, debo escribir y compartir mis emociones y experiencias de vida.

    A través de esta blog supongo podré superar el miedo y fortalecer mi espíritu conectándome con mi interior y al mismo tiempo ser un ejemplo para quienes sienten igual que yo.

    Bienvenidos al tren

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    MIP

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